No solo duelen los golpes

“No solo duelen los golpes”, imprescindible monólogo donde Pamela Palenciano cuenta en primera persona y de forma irónica su experiencia con los malos tratos.

Lanzar preguntas contra una roca impasible, susurrar al infinito y no obtener respuesta. No solo duelen los golpes, duele la callada por respuesta, duele la indiferencia, duelen algunos silencios… y duelen las palabras.

Un “¡¿es que siempre tienes que llamar la atención?!” es un puñal invisible en el pecho; un “¡¿pero no ves que lo único que quiere es acostarse contigo?!” es una hostia con guante blanco a tu inteligencia. No solo duelen los golpes, no… hay palabras que hieren mucho más.

“¿Acaso porque sea tu primo no puedes tirártelo?” espetó. Él todavía no había acabado la frase cuando una sensación de congelación la paralizó hasta el último poro por lo increíble de la pregunta, retórica para él, insólita para ella.

El motivo no fue que hablara de su primo, ni tan siquiera teniendo en cuenta que éste es homosexual (dato sobradamente conocido), lo que la dejó helada fue tal desconfianza.

No, esta historia no es la de Pamela, la suya ya la cuenta ella en una desgarradora teatralización en el video de arriba, 1h30′ que no tienen desperdicio, donde no sobra ni un segundo. Este es un indecente de la historia de otra mujer más, otra adolescente que no acababa de entender que aquello no era amor. Otra persona a la que hirieron sin golpes.

Volvamos a ella, al momento en el que la amistad con su primo es cuestionada y hagámonos unas cuentas preguntas:

La desconfianza de su pareja la dejó perpleja, pero, ¿desconfianza a qué?

¿A ella? ¿Después de 3 años de relación?

¿Al primo? Claro, porque a pesar de ser homosexual era un hombre, y nadie como el novio desconfiado sabe cómo piensa el resto de hombres, aunque, claro está, él no es así, ¡eh!, él es diferente y nunca la engañaría.

¿En qué lugar la deja eso? En el de una imbécil sin criterio ni opinión a merced de la testosterona, da igual lo que ella piense, quiera o haga, será definida por la supuesta intención de otros hacia ella.

Entonces, ¿ella debe actuar para evitar el conflicto y alejarse de su primo, su amigo?

¿La educaron para esto?

¡No! La educaron para luchar en la vida, para no depender de nadie, para superar metas.

¡Ey!, espera… ¿seguro?

¡No! La educaron para luchar y superar obstáculos que simplemente están ahí, sin plantearse por qué estos obstáculos y por qué no se puede cambiar las cosas; para no depender de nadie ECONÓMICAMENTE (ojo, que el matiz es importante), ¿a quién le importan los sentimientos?; y finalmente la educaron para superar metas siempre y cuando no entorpecieran las de él (o fueran las de él).

No solo duelen los golpes, también duele la indiferencia hacia ti, tus sentimientos y tu inteligencia.

No es fácil contar una experiencia traumática antes cientos de personas y menos aún ser capaz de reirte mientras lo haces. Gracias por la gran lección @nosolopam

 

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